Martes 09.02.2010
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| La nonagenaria Claudina Rodríguez Rial en un momento de la conversación FOTO: Ames |
A la hora de conversar con Claudina, el tiempo no pasa. De sus palabras se desprende que no entiende de política ni le importa, pero sabe diferenciar perfectamente lo bueno de lo malo. Con una memoria envidiable, Claudina recuerda con claridad aquella mañana del día de agosto de 1936 en el que iba a Santiago a llevar fruta para vender. "Alí estaban os seis homiños no camiño do Instrumento" (actualmente Os Batáns). Más de siete décadas después resulta por lo menos curioso el hecho de que haya sido Claudina la que acudiese voluntariamente a guiar a un equipo de arqueólogos en las excavaciones. "Estaban traballando nun sitio equivocado".
Si bien es cierto que asegura que no sufrió problemas durante los años de la contienda, para Claudina esta época no supone un buen recuerdo, aunque lo guarda con claridad en su cabeza: evoca, por ejemplo, el episodio de la emigración a Cuba de su marido, así como el Consejo de Guerra que la llevó durante algo más de un año a la cárcel de Santiago, en los bajos del palacio de Rajoy y una multa de 1.500 pesetas "por ter un arma na casa para defendernos, que me deixara o meu home cando emigrou".
El tiempo y los avatares por los que tuvo que pasar durante muchos años le han enseñado a vivir y a diferenciar lo justo de lo que no lo es. "Gustaríame que atoparan a eses homes, as súas familias o merecen", concluye.