Martes 27.07.2010
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| Mercedes y su sobrina Irina junto al girasol gigante en su huerta FOTO: Conde |
Mercedes Magariños lo sabe bien. En su pequeña huerta no falta de nada. Al colorido de las plantas, se suman grandes acelgas, lechugas, pimientos, tomates (a los que les cuesta madurar en este agosto loco)....y un girasol sin parangón.
Desde el camino de la travesía de O Cruceiro su imponente figura ya se deja sentir. Mide nada menos que 3 metros y medio. Mercedes lo mira orgullosa. "Estou moi contenta", dice. La semilla se la trajo Luis, "unha gran persoa" que le cuida las fincas. En poco más de tres meses, los girasoles florecieron. Y de qué manera. Su cuidadora no utiliza ningún fertilizande. Nada de química. Abono de sus gallinas, otros desperdicios orgánicos (como las mondas de la fruta) y hasta aceite usado rebajado con agua. Así, además de este fastuoso ejemplar ha logrado este año la segunda cosecha de patatas. Admirable.
Poesía, una conversación con las plantas y devoción a San Isidro
. "Ás plantas hai que falarlle. Eu fagoo todos os días. É moi importante". Mercedes, que estos días disfruta de la compañía de una de sus hijas que reside en Andorra, siempre está rodeada de gente. Y entretenida con la gran pasión que le inculcó su madre. A ella le debe su devoción por San Isidro Labrador, patrón de los agricultores. La otra es la poesía. "Miña nai foi unha segunda Rosalía..." cuenta después de recitar con una entonación que asombraría a más de uno los versos que dedicó a las campanas del templo de San Paio. Y mientras sigue mimando a sus plantas, y a su girasol, que ya han tenido que atar para que no se doblegue por el peso.