Martes 18.09.2007
![]() |
| Rafael Rey, a la izquierda, con el carismático Churrero en Arabexo FOTO: M.M. |
Hoy, con 86 años, este triunfador de las ondas catódicas y acérrimo defensor de las verbenas en las que aprovechaba los descansos para actuar –"nin o mesmo día que fun a Luar faltei a unha actuación nas festas", declara– conserva íntegro tanto el buen tino como su humor. Es natural de Arnexo, en Rial, "onde servía, cando era rapaz, nunha casa na que facían churros, de ahí o meu alcume".
![]() |
| José Nieto Rey con la peluca que solía emplear para cantar en inglés |
Anécdotas mil
Las anécdotas que atesora el Churrero se cuentan por centenares, pero algunas, como su habilidad para reconocer el ganado ajeno, marcan estilo. "Tiña un castrón, e cobraba dez pesetas por servizo do animal, chegando a gardar ata oitenta ovellas que traían para quedar preñadas pola época do San Ramón: pois ben, recoñecía unha por unha a súa procedencia e o dono", reseña con orgullo. También se muestra satisfecho de "non faltarlle a ninguén na miña vida". Para darle la entrada a su mujer cuando actuaba, usaba el método del pisotón, y llegó a enrolar a su nieta en la troupe, "porque tocaba que nin Dios... pero casou para Santa Comba".
Un taxista como chófer de confianza y escenario en remolques de tractor
![]() |
| El Churrero, izquierda, con su mujer, Carmen Calviño, y su hijo Pepe |
Lo suyo es propiamente vocacional –"quixen emigrar pero quitáronme a idea da cabeza, e traballar a terra nunca me gustou"–, asegura, y entre sus piezas preferidas se encuentra Negrito vamos pa Cuba. Además, goza del poco habitual don de las lenguas, ya que cuando se enfundaba su peluca "arrancaba a cantar en inglés, e aínda que o público non entendía nada, bailaba" finaliza.